NicoL& "El Maradona De Los Cárpatos"
Si un jugador de los últimos años pudo ganarse ese mágico sobrenombre de "Maradona....", sin ningún lugar a dudas nos tenemos que referir al rumano Gheorghe Hagi. Nadie como él simbolizó al jugador clave en las selecciones de Rumania. Clarividente en el juego, mucha habilidad, una pegada excelente y un pequeño gran hombre que jamás se achicó en los partidos más dificiles.
La presencia de Rumania en tres Mundiales (1990, 1994 y 1998) se debe en gran parte al talento de Hagi. En Francia 98, el equipo de Rumania fue designado cabeza de serie, algo que antes de la aparición del "Maradona de los Cárpatos" podía ser considerado como una utopía.
Su rendimiento aumentaba en la medida de las grandes competencias, como si fueran un incentivo. Jugó en los dos clubes más importantes de España: el Real Madrid y el FC Barcelona, antes de recalar con los turcos de Galatasaray para ganar la Copa de la UEFA 1999/2000.
"Gica" Hagi comenzó su carrera en el Fraul Constanza, ciudad portuaria y feudo de los arumanos (también llamados valacos), un pueblo que desciende de Alejandro Magno, al que pertenece la familia Hagi. Loa arumanos estás muy orgullososo de haber dado al equipo nacional su más ilustre jugador. Respetuoso de sus orígenes y tradiciones, Hagi se casó con una arumana, Marilena, y habla su lengua en familia.
Hagi no hubiera debido participar en la Euro-2000, ya que anuncio su retiro internacional después del Mundial de Francia 98. Pero ante el fervor popular y la insistencia de los dirigentes, el "Maradona de los Cárpatos" volvió a calzarse las botas.
A los 35 años, se presentó en la competición con 120 selecciones y 35 goles bajo el brazo. Pero salió por la puerta de atrás tras ser expulsado en cuartos por un feo gesto contra el italiano Antonio Conte. Un final de carrera fallido para este fabuloso jugador de muy malas pulgas.
Hoy en el fútbol europeo si alguien habla de Rumania piensa en seguida en Hagi. Todo el fútbol pasaba por sus botas. Fue el encargado de todas las pelotas paradas. Todos los ataques eran encabezados por él, y siempre tuvo absoluta libertad de movimientos en la cancha.

